Nació (1926) en la Patagonia sur, Puerto Santa Cruz, donde empezó a tomar vino a los apenas siete años. Desde la década del setenta, se ha dedicado a escribir sobre vinos y gastronomía. Sobre lo cual mucho escribe, degusta, habla y pontifica tupido por diversos medios, incluso televisión. Se desempeña principalmente como periodista (fundó y dirigió las revistas Diners, Status, Status Gourmet, Sal & Pimienta, Cuisine & Vins, Ego, Ego Wines. Ha publicado siete guías sobre vinos argentinos y el ANUARIO BRASCO DE LOS VINOS ARGENTINOS. Con Fabricio Portelli conduce en TV Cable (señales Metro y Magazine) el programa Dos de Copas. Da charlas en el país y el extranjero (Perú, Bolivia, España), dirige reuniones de Conocimiento Amateur del Vino y cursos de capacitación, así como degustaciones no profesionales de vinos argentinos. Es además dibujante (varias muestras individuales), tiene vasta trayectoria artìstica, literaria y musical (fundador de revistas, autor de ocho libros de ficción (Criaturas Triviales, Quejido Huacho, Los Leopardos son Cosa del Atardecer, El Jugador de Ajedrez,) y poesía (Tránsito, Antología Universal, Otros poemas e Irene, Las Tribulaciones del Amor, etc), compositor de canciones folklóricas (Paisano Santafesino, La Vuelta de Obligado, Agua y Sol del Paraná, etc) con música de Ariel Ramirez, así como activo promotor de la cocina y los vinos argentinos fuera del país.
Miguel Brascó, trasladado a Buenos Aires en su adolescencia, ejerció los oficios de abogado, escritor y periodista en los rubros del buen comer y el mejor beber. Vivió en Europa en la década del cincuenta, donde completó el post grado de Ciencias Sociales en la Universidad Complutense de Madrid, vinculándose con escritores importantes de las letras españolas, desde Vicente Aleixandre hasta Carlos Bousoño. Tienen una extensa obra literaria publicada en Argentina, desde novelas como Quejido Huacho (Tusquets 1999), cuentos (De Criaturas Triviales, Ed Vigil), poemas (Las Tribulaciones del Amor, Ed Shapire) hasta antologías poéticas, traducciones, etc. Tiene actualmente a su cargo la sección dominical de Vinos en el diario La Nación de Buenos Aires. Es reconocidamente el principal referente local de los vinos argentinos. (El País, Barcelona)
Sus presentaciones, sus crónicas y actuaciones enológicas estan culturalmente respaldadas por una seria formación literaria.. Brascó es poeta (siete libros) y traductor de poesía y autor de ficciones, y es esta formación la que le ha permitido usar metáforas atípicas, no convencionales, en la descripción organoléptica de los vinos.
Estas y otras circunstancias biográficas dan a sus textos periodísticos, charlas públicas, actuaciones televisivas o radiales, conferencias y seminarios, una vivacidad existencial poco común, particularmente atractiva. “No es una técnica, ni siquiera un oficio”, dijo “Miguel es un diferente de los demás. Basta ver la relación que entabla con el mundo, con los otros, con las cosas; el sentido que su percepción sensible le da a lo que fuera, un vino, un poema. Al encontrar el alma de las cosas es increíble cómo les da vida” escribió el periodista Giorgio Benedetti (El Cronista, Clase Ejecutiva, Noviembre 2008) ¿Es una técnica, un oficio? “Es una actitud”, contesta Brascó. “Yo vivo, yo opino, yo me comprometo, yo acierto, yo me equivoco, yo me rectifico, soy un insoportable, yo voy y digo, me acerco siempre al borde del demasiado lejos, yo dejo testimonio, yo conozco a dios y a la virgen santísima, yo soy amigo de muy pocos” ( “Entretiens”).
Dijo la Rolling Stone: … “Esta rara mezcla de narrador gombrowicziano con escritor marketinero, con dibujante dotado, con catador serial, con cronista mediático-mítico, es una de las pocas leyendas activas del periodismo y el humor gráfico nacional. Es el corresponsable de que Quino inventara a Mafalda, y es el hombre que escribió La Vuelta de Obligado para Alfredo Zitarrosa. Es el columnista zumbón de la prehistoria gourmet patria mucho antes de que se popularizaran los cursos de enología y de que Palermo se convirtiera en una ciudadela cuyos distritos se delimitan a fuego de cacerola y wok”